sábado, 8 de mayo de 2010

Hoy será un día diferente

Esa es una frase que una buena amiga mía repetía si parar y se la tomo prestada. Y es que sí, hoy será un día diferente. Cómo diria Bebe en uno de sus discos: Pa'fuera telarañas. El día amaneció nublado y humedo, típico de que ya nuestra muy querida y a veces odiada Lima. Sin embargo en mi corazón hay una felicidad que me embarga; hay sol y brisa suave, y una sensación de haberme librado de un gran peso de encima.

A retomar lo dejado y a vivir. Hay tanta alegría y positividad en mi que me embarga, y siento que todo alrededor mío se comporta de la misma manera. A comenzar con el teatro, a terminar las traducciones, a mejorar la monografía, a acabar con las lecturas, a darle duro a los cursos, a recomenzar la dieta; a seguir, vivir y ser feliz. Y es que hoy, hoy será un día diferente.

El fin de una etapa

Es tan extraño como terminan ciertas etapas de nuestras vidas. Uno normalmente se imagina que todo acabará bien, que al final nos comportaremos como los heroes o heroinas de las peliculas, pero no. Ayer lo volvi a ver, llego con su dizque amigo-primo-novio. En este mes y medio que lo estuve esperando sentía muchos nervios de lo que pasaría la proxima vez que lo vea. ¿Qué le diría? ¿Que sentiría? ¿Cómo reaccionaría? Me imaginaba sentir muchos nervios, motivados por el querer que hacia él tenía. Sin embargo, sentí todo lo contrario, lo primero que se me cruzó por la mente fue cólera y resentimiento; y no por el hehco que viniese con el otro tipo ese, sino por el hecho que nunca contesto el mail que le envie, por el hecho que le abrí mi corazón y no se digno siquiera a contestarme.

Lo único que quería yo en ese entonces -cuando le abrí mi corazón- era un si o un no, pues quería dejar de vivir en incertidumbres. No saben lo dificil que fue decirle todo lo que dije, el sólo hecho de ir tras él a la salida del restaurant fue muy dificil, una amiga tuvo que darme fuerzas para hacerlo pues estaba que me moría de los nervios. Pero eso ya quedo en el pasado, ayer lo único que sentí fue remordimiento, nada de amor. Él entró, saludo a todos menos a mí y yo ni le preste atención. Yo estaba conversando con unos amigos y la incomodidad y mariposas que antes habian cada vez que lo veía se esfumaron para dar paso a indignación y fastidio.

Es penoso cómo terminó todo esto, y digo terminó porque ayer murió el sentimiento que por éø tenía. Pero una cosa debo acotar en todo esto, la rabia y cólera ya pasaron, al final ya no siento nada, ni bueno ni malo. Me hubiese gustado terminar todo con un oequeña conversación, pero no se dió y eso debe ser por algo.

Aqui se cierra una larga etapa que comenzó en enero 2008, quien creería que duraría 2 años. Sólo me queda decir gracias, porque aprendí mucho de todo esto. Ahora sé muy bien hacia donde debo dirigirme y que es lo que tengo que hacer, comenzar de nuevo con mi vida y retomar todo lo que dejé. Ayer fue un día extraño, penoso y de conmociones; hoy, hoy será diferente.